viernes, setiembre 22, 2006

Soy

azul como la mar que no se agota
la careta que los prójimos usan para amar
la sombra que se oculta bajo la luz
inevitable como el atardecer que te parte el alma
la sentencia de una vida desolada
la herida que llevamos en el pecho
Nocturna como la luz tiznada
el corazón que sufre al no saberse acero
el silencio de un cielo que no se encuentra
triste como los labios de la madrugada
el secreto de una alarma bajo tierra
el adiós que esperas al cerrar la puerta.

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