sábado, setiembre 23, 2006

Susceptibilidad de las mujeres

Son las dos de la mañana y seguimos hablando,
la chica y yo
Que me pierdo en la sombra que se prodigan mutuamente sus senos.
No la escucho. Sólo asiento con la cabeza, a cada vacío.
Verás, la vida es corta y hoy sólo quiero un poco de sexo. Nada de palabras.
La chica llora, y sus senos se inquietan, no se dan
Cuanta que la vida es corta y que yo, en el fondo, la quiero.

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