lunes, febrero 13, 2006

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“El diálogo comenzó con ejemplos concretos que pronto dieron lugar a muchas preguntas ¿Estaba loco Hitler o era la sociedad de su tiempo la que estaba y él se limitó a utilizarla de forma fría y calculadora? ¿Estaba loco Jack London? ¿Y qué decir de Edgar Allan Poe o de Van Gogh? ¿Era la locura la clave de su genio? ¿Está loco todo aquel que sacrifica su salud en aras del arte? ¿O tal vez ese despilfarro sea la esencia misma de la cordura? ¿Es cuerdo arriesgar la vida por algo en que se cree, o por algo en lo que no se cree? ¿Esta en sus cabales un hombre de negocios que se la pasa el día trabajando en algo que en realidad detesta? ¿Está chiflada la sociedad que trata de prolongar indefinidamente la vida de los enfermos terminales, una sociedad que no utiliza con moderación los recursos naturales? ¿No es una locura tener miles de arma nucleares listas para disparar, un acto que arrasaría el planeta? ¿Estamos locos o es el mundo el que lo está? ¿Qué diferencia hay entre locura, irracionalidad, excentricidad o enajenación?¿Es posible estar completamente cuerdo o completamente loco? ¿Cuáles son los criterios para determinar si uno está cuerdo o loco? ¿Existe realmente la locura?”

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