miércoles, febrero 15, 2006

Sueños concéntricos

Mi sueño es raro, caí en él sin oponer resistencia y lo veo en tercera persona, si, me veo ahí en el vacío, como un escultor falto de calidad, pero afanado y con escasa cordura. Mis manos toscas y llenas de creatividad irreverente, moldean un enfermo sueño con forma humana. Una vez acabado el sueño entro en él, es un portal hacia mundos inverosímiles, aleatorios y libres (libres de cordura).


Pero maldito sueño parece de lo mas común, no hay nada extraordinario soñarme, dentro de mi sueño moldeado, ahí en la misma cama de siempre, fumando y leyendo. A pesar de mi decepción no me salgo del sueño entro en él y lo dejo madurar por tres días. Tres días de leer y fumar saturan el cuerpo de nicotina y la mente de letras hasta que empiezan a desbordarse y sobreponen las realidades pero aún no se me hace especial tratándose de un sueño. Lo dejaré reposar más.

Cuarto día y el tacto falla, no oso poner un pie en la tierra, porque la distancia de mi cama al piso tan abismal que temo caer sin regreso, no puedo distinguir si mi olfato es coherente aún, solo puedo distinguir un viejo y reposado olor a sabiduría, que sinceramente no me explico de donde provenga. Supongo que mi sentido del gusto está averiado, el cigarro no sabe a nada y mi lengua parece inerte en el fondo de mi boca. No podría gritar. En definitiva lo que no me falla es el sentido de la vista, claramente puedo distinguir las letras que saltan de una en una hacia mis cuencas para formar palabras, oraciones, párrafos hasta que parece tener sentido lo que leo, aún si escapo de la cascada de letras puedo distinguir mi entorno, aún, aunque deformes, puedo distinguir las cuatro dimensiones.

Al quinto día según mi percepción del tiempo caigo en una muerte angustiante, al verme devorado por catarinas, y aunque mi cuerpo es inerte me duele en el corazón aceptar que las catarinas son carnívoras porque mi sueño empieza a caer dentro de la realidad.
Tengo que escapar.


Mi alma a fuerza de voluntad tiene que reconstruir un cuerpo, para ir a darle en la madre al imbécil que moldeó con sus manos este sueño tan estúpido, como mi fuerza de voluntad es tan poderosa crea un cuerpo de magnitudes impensables.

De lejos distingo al alfeñique que moldea ese sueño turbio y voy decidido a desfigurarle el rostro a base puñetazos para después matarlo a salvajes mordidas, y hacer de sus vísceras un alimento que reconforte mí salvajismo incontenible, que hierve en los mas recóndito de mis arterias que amenazan con reventarse.

Él inmutable, parado en la nada ve mi puño acercarse a tremenda velocidad, solo voltea, ve el sueño que moldea y con tranquilidad lo destruye, veo mi cuerpo desaparecer con mis recuerdos y mi existencia escasa y me veo a mi mismo como tercera persona en un sueño sin sentido, orden o lógica alguna.

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